MUJER Y DEPORTE

MUJER Y DEPORTE

Si los Juegos de Barcelona’92 significaron el despegue definitivo del deporte español, 20 años después los de Londres 2012 marcaron un punto de inflexión en el auge femenino. Las mujeres conquistaron 11 de las 17 medallas de España –el 65% de podios– a pesar de que sólo representaron el 40% de la delegación: 112 por 166 hombres para un total de 278 participantes en la capital británica.

Esa tendencia se mantiene viva gracias a nuevos éxitos tanto en deportes individuales –Carolina Marín (bádminton), Mireia Belmonte (natación), Ruth Beitia (atletismo) o Laia Sanz (motor) – como colectivos, donde las selecciones de waterpolo, básquet o balonmano pisan con asiduidad los principales podios.

Ona Carbonell (sincronizada), Jennifer Pareja (waterpolo) y Berta Castells (atletismo) fueron las tres protagonistas del ‘Encuentro Fundación Deporte Joven CSD-Mundo Deportivo’ junto al presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal; la directora de Programas de Mujer y Deporte del CSD, Natalia Flores; el director general de la Fundación Deporte Joven del CSD, Alfonso Jiménez; el director de Mundo Deportivo, Santi Nolla; y Cristina Cubero, directora de Relaciones Externas de MD y coordinadora del encuentro.

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“Aunque cueste más tener repercusión, el deporte femenino está sacando mucho la cabeza”, se alegró Castells, multicampeona de España de lanzamiento de martillo que intentará estar en sus cuartos Juegos Olímpicos en Río 2016. “Las condiciones de trabajo no eran las mismas hace unos años respecto a los hombres, pero con los mismos recursos el deporte femenino ha obtenido resultados”, afirmó Pareja como clave de ese crecimiento constante.

“La prensa deportiva tiene preponderancia por el fútbol y un punto machista histórico, pero es interesante que el deporte femenino aparezca como el masculino, que sea lo normal. Los éxitos de las mujeres han añadido más cosas al polideportivo que al fútbol. Para disponer de más espacio, el debate entre deporte masculino o femenino está superado. El debate está más entre fútbol y el resto de deportes”, relató el director y consejero delegado de MD, Santi Nolla.

“Yo creo que ahora sois más conocidas, aunque queda mucho por hacer. Estáis haciendo un gran favor a la sociedad”, alabó Cardenal a las tres deportistas, consciente del espejo que representan para que miles de niñas empiecen y no dejen la práctica deportiva, peligro que se detecta más que entre los niños en la adolescencia. “Han de ser un activo que sirva de espejo para los que suben por detrás”, insistió el presidente del CSD.

¿Y qué cambios son necesarios para potenciar más el deporte femenino? “En sincronizada faltan entrenadores en la base. Cada vez hay más niñas, pero poca formación de entrenadores. Es algo que se tiene que mejorar”, contestó sin dudar Ona. “La clave es que los técnicos de la base sean buenos”, terció Santi Nolla.

“Pero muchos entrenadores de categorías inferiores cobran 300 euros al mes y ahí está el problema, con ese sueldo no puedes traerles. En Hungría vi a uno de los mejores jugadores de la historia entrenando a los niños de ocho años. Si de chaval ves eso, te tiras de cabeza al waterpolo y luego salen como salen”, explicó Jennifer.

De la cantidad luego sale la calidad, como bien sabe también Ona hablando de sincronizada, donde Rusia dispone de una cantera sin igual que eterniza su presencia de oro en todos los campeonatos. “Hay que ayudar a los clubs en el tema de los entrenadores”, reconoció Cardenal al tiempo que deseó que las figuras de hoy sigan mañana en el deporte. Al fin y al cabo, el secreto está en la base.

Las tres deportistas coincidieron en las ventajas del CAR de Sant Cugat. “Yo ahora con 31 años voy tres veces por semana, pero no sé si habría aguantado eso antes”, comentó Berta, que estudió Dietética y compagina el deporte con un trabajo de media jornada. “Los centros de alto rendimiento te ayudan mucho. Los estudios te hacen ser mejor deportista y crecer como persona. El deporte me ha dado muchos valores, me lo ha dado todo, pero en el deporte estás en una burbuja y la universidad me ha ayudado a afrontar mejor la vida y la competición”, apuntó Ona.

“El problema más importante es que las niñas dejan la sincronizada con 12 ó 13 años. Hay un momento en que o estás en la selección absoluta o lo dejas porque no hay buenas condiciones. A mí me llamaron para la selección con 14 años y en el CAR sabía que iba a evolucionar”, agregó Carbonell. “Hay un factor económico para seguir en el deporte. Los tenistas pueden vivir aunque no estén en el top-10, pero en waterpolo no puedes. Yo en el CAR tuve la oportunidad de entrenar y estudiar”, se felicitó Jennifer.

 

 

Información extraída del periódico Mundo Deportivo (www.mundodeportivo.com).

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