¡De vuelta a la rutina!

¡De vuelta a la rutina!

 

Con la llegada de septiembre para muchos se acabaron las vacaciones, lo que implica la vuelta al trabajo, al colegio y a todo tipo de rutinas. En este cambio se puede experimentar lo que se llama el Síndrome Post-vacacional, también nombrado  Depresión Post-vacacional.

Este síndrome hace referencia a un estado de malestar genérico, con síntomas psíquicos como irritabilidad, tristeza, falta de interés, nerviosismo… o físicos como cansancio generalizado, fatiga, falta de sueño, dolores musculares, falta de apetito o falta de concentración. Afecta principalmente a personas jóvenes, menores de 45 años y también puede aparecer en niños debido a la vuelta al colegio, aunque en ellos es menos frecuente.

Los expertos aconsejan no alargar las vacaciones hasta el día anterior de empezar a trabajar. Se recomienda volver de vacaciones un par de días antes para que la adaptación a la rutina sea más paulatina, empezando a habituarnos nuevamente a los ritmos de sueño y comida.

Es conveniente desarrollar alguna actividad de ocio que sea compatible con el trabajo para que no sea tan brusco el cambio y tomarse tiempo para arrancar y volver a coger el ritmo que se tenía antes de vacaciones.

A continuación os daremos unas recomendaciones para superar la depresión post-vacacional:

  • Comenzar por recuperar los hábitos cotidianos poco a poco. En el trabajo, ponerse al día con los asuntos pendientes y con los nuevos proyectos por asumir sin pretender cubrirlo todo en un solo día, esto podría agobiar y aumentar la sensación de tristeza y nostalgia.
  • Conviene usar el tiempo de comer como momento de descanso y ruptura con nuestras actividades profesionales. Es bueno aprovechar la comida para hacer vida social y familiar.
  • Dormir lo suficiente, en torno a ocho horas.
  • Dejar el trabajo en la oficina (tanto los papeles, como las preocupaciones).
  • La práctica moderada de algún deporte o ejercicio físico ayuda a relajarnos.
  • La organización del tiempo y de nuestras actividades, estableciendo horarios, es fundamental para poder descansar, no estar preocupados, no sufrir continuos sobresaltos, olvidos importantes, etc. Saber seleccionar actividades cuando no podemos hacer todo.
  • Marcar nuevos objetivos e ilusiones.
  • No analizar continuamente los problemas o las alternativas: este produce ansiedad.
  • Reforzar las conductas positivas de las personas de nuestro entorno, con aprobación, halagos, sonrisas, pequeños detalles, etc. Corregir las conductas negativas de las personas de nuestro entorno, dándoles la información a tiempo y nuestra desaprobación, pero sin broncas, sin culpas, ni otros castigos.
  • Practicar la relajación en los momentos en los que nos encontramos peor, dedicándonos algún tiempo a nosotros mismos.
  • Al terminar la jornada laboral, dedicar el resto del día a practicar actividades agradables o a estar con los amigos o con la familia.

Lo más importante es aceptar la realidad, aceptar el hecho de que ya has tenido tu tiempo para descansar y de que ahora toca trabajar. Afrontar las responsabilidades e intentar realizarte personalmente haciendo tu trabajo lo mejor posible, y hacerlo todo con una sonrisa. Sonriendo no sólo serás feliz, sino que además harás más felices a los que te rodean y crearás un mejor ambiente de trabajo.

Cristina Bernabé

Psicóloga Deportiva

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