¿CÓMO SER UN BUEN ÁRBITRO?

¿CÓMO SER UN BUEN ÁRBITRO?

La figura del árbitro está presente en la mayoría de los deportes y es una tarea que no todo el mundo está dispuesto a desarrollarla, sobretodo por la gran presión que tienes que soportar.

Muchos estudios demuestran que los árbitros deben contar con algunas características psicológicas y emocionales básicas, además de las físicas y técnicas.

Algunas de ellas son las siguientes:

  • Control Emocional
  • Seguridad
  • Nivel de atención y Concentración
  • Autocrítica
  • Abierto al aprendizaje
  • Tolerancia a la frustración
  • Perseverancia
  • Autodisciplina

El único que no puede perder la cabeza en un partido es el árbitro. Pues en su figura reside el orden, el juego limpio, la autoridad, el respeto, la buena comunicación, el control de la agresión y de los impulsos. ¿Qué nos hace pensar que un árbitro no se enfada, no se molesta o no se ofende? Es aquí donde aparece una de las características principales del arbitraje: su control emocional.

Todo el entorno deportivo, el deporte y la competencia en sí misma generan una suma de emociones: nervios, ansiedad, duda, enfados, exceso de activación, pensamientos negativos en relación al desempeño, etc. Todas estas emociones son controlables y se puede ir mejorando su influencia en el rendimiento deportivo con entrenamiento, con técnicas de relajación, respiración y visualización. Trabajando con aquellos pensamientos negativos que sacan de la tarea específica al deportista y lo desconcentra.

La seguridad tiene relación con la autoconfianza y la autoeficacia. Y la autoconfianza es la confianza que cada uno tiene en sí mismo de realizar esa tarea para la cual se prepara, y se entrena, es sentirse capaz. La autoeficacia es la convicción de uno mismo de poder ejecutar con éxito una tarea para producir un cierto resultado.

Eso significaría que con instrucciones positivas de autoeficacia se podría mejorar cualquier actuación contando con destrezas necesarias, pero muchas veces bajo estados de presión externa hasta aquellos mejor preparados pueden dudar de sus propias capacidades.

En un deportista se puede ver esto en el rendimiento en competencia, pero ¿en el arbitraje donde los observamos? En la toma de decisiones ya que es una de las situaciones más difíciles, donde el número de decisiones que se toman por partido es alta y la posibilidad de error está presente siempre.

El punto es saber que se puede equivocar, que no se es infalible, que existen posibilidades de error y que una vez que la decisión está tomada no hay vuelta atrás. Por este motivo la seguridad es importantísima, independientemente de las quejas, gritos, etc. Ya que si nos quedamos pensando, dudando en la decisión tomada anteriormente, no podremos seguir atentos al resto de la competición, ya que nuestro pensamiento estará en aquella duda o en aquella decisión.

Tampoco nuestra toma de decisión se debería ver influenciada por la presencia de cámaras de televisión que luego marcaran el error desde todo tipo de ángulo, tenemos que sentirnos seguros de que la decisión tomada está de acuerdo a lo observado en el momento, desde el ángulo donde se estaba y con la certeza de que la concentración estaba en el aquí y ahora. Es por eso que el nivel atencional y la concentración son las otras características importantes a tener en cuenta, ya que entrenando la concentración tendremos más seguridad sobre donde estaba puesto el foco atencional al momento de tomar la decisión. Cuando se duda no sólo se da cuenta la persona que lo hace, sino que a través de la comunicación gestual, el tono de voz, el estilo del pitazo, los otros también lo detectan y se generan así los cuestionamientos. La autocrítica se relaciona con la posibilidad de verse luego y poder detectar los errores y también los aciertos del desempeño.

También poder reconocer los errores a fin de destacarlos y poder trabajar en ellos, poder mejorar aquellos aspectos en los que quizás falte entrenamiento, poder recurrir a aquellos con mayor experiencia y consultar mis dudas, todo es parte de la autocrítica. Para esto necesito estar abierto al aprendizaje, a seguir capacitándome, a buscar nuevas experiencias que permitan un desempeño cada vez mejor. A veces el pensar que ya se sabe todo, que todo esta aprendido, escrito y/o dicho cierra las posibilidades de crecimiento. Siempre se puede mejorar un poco más. ¿Quién sabe cual es su tope realmente? ¿Quién sabe hasta donde es cada uno capaz de llegar? Tolerancia a la frustración, está relacionada con saber que se es un ser humano y que el error es una de las posibilidades. Aquí lo importante está en que un error, una equivocación no es el fin. El sentirse mal después de un error no debería tenerme toda la semana pensando en eso, en que si vuelve a pasar “ no sirvo para esto “.

Poder hacer frente a la adversidad requiere también fortaleza mental. Superarse a sí mismo es lo fundamental. Perseverancia y autodisciplina van de la mano, ya que si se realiza algo con la motivación necesaria hay que dedicarle horas de entrenamiento y para esto hay que ser disciplinado y constante con el entrenamiento físico y si es posible con el entrenamiento mental. Dado que la competencia es cada vez más exigente siempre hay que buscar la forma de un desempeño superior. Hay que tener en cuenta que a pesar de los errores o las equivocaciones, la perseverancia en la tarea y el mejor desempeño es fundamental para mantenerse acorde a lo que las exigencias del deporte hoy demandan.

Nada es imposible, todo es realizable en la medida en que los objetivos que se establezcan estén de acuerdo a las habilidades físicas, técnicas y mentales que se posee.

La competencia personal y la superación de uno mismo depende de mucho trabajo. Ser mentalmente fuerte puede ser difícil pero no imposible de lograr.

 

 

 

Cristina Bernabé

Psicóloga deportiva

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